20 de diciembre de 2011

Quo Vadis, Europa, Quo Vadis?

JUANA JOSEFA GARCÍA MARTÍN,external image titanic.jpgmadre de alumnos y miembro del Consejo Escolar del IES San Benito - 20/12/11
No parece que seamos conscientes de que Europa (el otrora trasatlántico de lujo, hoy venido a menos) navega en rumbo de colisión contra un iceberg. Y esto es así porque nuestra influencia como potencia económica y política en el concierto internacional ya no tiene peso, no sólo porque los BRIC (Brasil, India y China) marcan la pauta económica, sino porque en la política ningún país o región marca rumbo alguno; afortunadamente EEUU, desde la era Obama, comenzó a mirarse a sí mismo, no en vano los conflictos bélicos que mantiene allende sus fronteras le suponen una sangría económica y el reconocimiento de que no es éste el mecanismo adecuado para "llevar la democracia a estos países" (léase: asegurarse el suministro de combustible, materias primas, minerales...)


Pero no es tan importante saber qué potencias detentan hoy el poder político y económico mundial (creo que ya no lo detenta ninguna), ya que este poder dejó de tener sentido para la gobernabilidad mundial y fue sustituido (casi sin que nos diéramos cuenta) por otro, que sigilosamente y obedeciendo a un plan perfectamente estructurado, sin prisa pero tampoco sin pausa, hoy marca, rige, conduce... vidas y haciendas de los 7.000 millones de habitantes de este planeta.
Que la crisis se esperaba era algo sabido por todos; cuándo, cómo y dónde no lo sabíamos, aunque las señales estaban ahí y no fueron entendidas ni interpretadas correctamente por quienes, obligados a ello, debían hacerlo en razón de su trabajo y profesión.
Este modo de gobierno, caído en desgracia, ha sido sustituido, ante nuestros propios ojos, por los verdaderos dirigentes mundiales, a los cuales no les ponemos rostro porque siempre han huido, como alma que lleva el diablo, de los focos y no son otros que los otrora inversores, venidos hoy en especuladores-depredadores, que con sus movimientos de capitales a nivel global han convertido nuestro mundo en un gigantesco casino a través, no sólo de bancos, centros de las iras de la sociedad, sino de agencias de calificación crediticia, fondos de inversión... que manejan con gran pericia los dineros (capitales) de todos.
Y a Europa, o más bien al Euro, había que desbancarlo, realizando para ello una labor de zapa, que se materializó en una serie de ataques a los países más débiles (analizaremos en otro artículo por qué eran más débiles) y que culminó en el rescate de los mismos: Irlanda, Grecia, Portugal (España estuvo en el punto de mira todo el tiempo) para, finalmente, en Italia (no rescatada) y Grecia colocar gobiernos de tecnócratas (también halaremos de ellos en otro artículo).
La vorágine de los especuladores no termina ahí, ya que han puesto en el punto de mira (sin olvidarse de nosostros) a países como Bélgica y Francia, utilizando para ello la más poderosa de las armas que el mundo de la especulación posee, es decir, las agencias de calificación; léase: S&P, Moody's y Fitch, que con la amenaza de la rebaja de la nota a los países atemoriza y paraliza cualquier iniciativa que se intente llevar a cabo para gestionar esta situación.
En medio de esta helada tormenta, el iceberg (léase los especuladores-depredadores) contra el que Europa chocará indefectiblemente (si no lo ha hecho ya) la ciudadanía, estupefacta cuando no asustada, pasiva o negando la evidencia, reacciona en estallidos sociales que adquieren matices serenos (el 15M español) o violentos (las manifestaciones ciudadanas en Grecia) en un intento desesperado por hacerse oír.
No sólo Europa sufre las consecuencias de los intereses de este nuevo y oscuro gobierno sin rostro, ya que hacia el choque contra el iceberg vamos todos, no importa si es en trasatlánticos de lujo o en pateras, sólo el conocimiento y la atención en lo que ocurre nos da la medida de lo que podemos hacer para gestionar, con el menor daño posible, esta situación.

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