La palabra "dinero" proviene, como todas las
palabras castellanas, del latín; concretamente, del vocablo "denario". El dinero es un medio
de intercambio utilizado como forma de pago para la adquisición de diferentes tipos
de mercancías, viviendas, locales… Generalmente cada país o comunidad suele
tener su propia moneda.
No obstante, no hará mucho tiempo, no se usaba el dinero
como tal para obtener otros productos. Me explico: antiguamente, se utilizaba
el trueque, es decir, se cambiaban unos atículos por otros, dependiendo del
beneficio que te aportasen. Por ejemplo, una familia canjeaba manzanas por
trigo, o carne por herramientas… De esa forma, se adquiría lo justo y necesario
para vivir. Y es que no hace falta ir muy lejos. Cuando éramos pequeños,
intercambiábamos cromos por trozos de bocadillo, discos, muñecas…
Sin embargo, en este artículo no pretendo alargarme mucho en
la explicación de eso que llamamos dinero, algo tan avaro y subjetivo. Lo que
intento hacer ver es qué aspectos morales contiene el capital. Aunque muchos no quieran aceptarlo, vivimos
por y para el dinero. Sin dinero no seríamos absolutamente nada, nuestra
existencia sería nula. Veamos: trabajamos para conseguir dinero ya que, por
mucho que amemos nuestro trabajo, en ocasiones preferiríamos estar echados en
en sofá viendo la televisión. Pero es el dinero lo que hace que te
levantes y acudas a tus labores. Estudiamos
y nos preparamos para labrarnos un buen futuro. ¿Para qué? Para conseguir
dinero para vivir. Para formarnos y que el día de mañana paguemos impuestos con
nuestro sueldo para mantener el país.
Si solamente durante un día no asistiéramos a nuestro
puesto de trabajo, podríamos tener muy serios problemas. Por ejemplo: si el
tubo que lleva agua a nuestra casa se rompiese, no habría fontaneros que lo
arreglasen; no tendríamos qué beber y los niños, que son más vulnerables, se
deshidratarían. No habría médicos ni farmacias abiertas. Tampoco habría
tiendas abiertas en las que comprar agua. Las autopistas se acolapsarían y no
habría policía que dirigiera el tráfico. Si se propagase un incendio, no habría bomberos que lo sofocasen… Y así sucesivamente, formando una cadena entre todos y cada uno de los habitantes del
paneta, tan dependientes los unos de los otros. Tal vez este paradigma es un tanto subjetivo,
pero es un claro ejemplo de que el dinero mueve el mundo y sin él no podríamos
sobrevivir en la actualidad, en una humanidad tan materialista.
Hay ricos y pobres. ¡Qué injusticia! Pensamos a veces. Y es
que siempre ha habido conflictos entre ambos estamentos sociales. Por ejemplo,
Robin Hood robaba a los ricos para dar de comer a los pobres. Pero, ¿por qué
existen países pobres y países más ricos
en el mundo? ¿Por qué no somos todos iguales? Principalmente, porque no
interesa. No interesa que los países en vías de desarrollo progresen, porque
los países más prósperos no se podrían aprovechar de ellos. ¿Qué triste suena,
no? Pero eso no es todo. Las regiones que han evolucionado más que el resto ha
sido gracias a éstos que no han progresado
tan drásticamente. Se han valido de esclavos de estas zonas y de materiales
valiosos, tales como el petróleo o minerales. ¿Por qué lo han hecho? Porque
algún “listillo” egoísta, en lugar de compartir y formar una comunidad con
todos los recursos que nos ha brindado la Naturaleza, se aprovecha y lo coge
todo para sí.
Y es que, como dice la canción: el que parte, nunca reparte parte
del pastel (se lo queda todo para sí). Sin embargo, aunque parezca una utopía,
se puede cambiar el mundo. No es tarea fácil, pero tampoco imposible.
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