13 de enero de 2012

Un viaje afortunado


ALEXANDRE F., REBECA G. Y ESTELA G. - 3 ESO B

Un alboroto cubre el territorio de la tribu de Etiopía. Desde que aquel hombre blanco llegó a su tribu y prometió a su jefe transportar recursos como vestimenta, medicina, educación…
Solo unos pocos han podido asistir a la nueva escuela en la ciudad más cercana. Estaban encantados de poder tener un nivel de cultura, que les permitía canjear pieles por alimentos.


Pero esta época finalizó un día a partir del cual se presentó una gran sequía. El hijo del jefe, Kazán, al ver que su pueblo pasaba hambruna, quiso ir a la tierra del hombre blanco en busca de recursos para la supervivencia de su pueblo.
Junto con los que habían ido con él a la escuela en la ciudad, construyeron un cayuco con la madera flotante de su tribu.
El sol penetró en los ojos de Kazán, impidiéndole ver mas allá de su improvisado barco. Desde la caída de Petrus, su amigo desde la infancia, toda la tripulación estaba desesperada por llegar a su destino.
La sed y el hambre se apoderaban cada vez más de ellos. Pero todo cambió cuando Kazán divisó un gran barco petrolero que se acercaba a ellos.
Pasan los minutos, el gran barco no se mueve de su sitio. Los capitanes avisaron a los encargados sanitarios, y estos llegaron en pocas horas. Los condujeron hacia la costa. Allí los atendieron y les proporcionaron cuidados médicos, comida, bebida y mantas.
Ha pasado un año desde que Kazán y sus amigos llegaron a la tierra blanca. La situación ha mejorado en la tribu de Etiopía. El hijo del jefe ha encontrado trabajo y envía dinero a su tribu para comida y vestimenta.
La tribu de Etiopía ha mejorado considerablemente, su forma de vida gracias a un grupo de jóvenes que decidieron dar su vida para salvar a su gran familia.

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